
Los desiertos Hyborianos esconden secretos más antiguos que el hombre mismo. En ningún lugar esto es tan evidente como en la nocturna Estigia, casa de sacerdotes-magos que adoran al dios serpiente Set. Sus ciudades se alzan como joyas sombrías desde las tierras fértiles de los bancos surestes del río oscuro Styx, donde los esclavos son sacrificados cada día para satisfacer el apetito de la Gran Serpiente. Los estudiosos estudian los textos antiguos buscando pistas del conocimiento perdido escondido en las engañosas dunas. Por que en Estigia, el conocimiento oscuro es el camino al poder verdadero.
Al este de la ciudad costera de Khemi, la Provincia de Khopshef no alberga grandes ciudades –solo ruinas de fábula relatadas en antiguas leyendas y en cuentos de caravanas. Los recien llegados a esta provincia al pequeño poblado de Bubshur oirán historias de una gran y antigua pirámide que se encuentra a lo largo del Styx hacia el sur. De hecho, en los últimos tiempos se ha establecido en estas tierras encantadas alrededor de la tumba de la pirámide un enigmático oráculo de la diosa Shemita Derketo reclamando la estructura del templo donde sus fervientes adoradores sirven cada uno de sus caprichos. Nadie conoce el porqué de la llegada de este oráculo ni del porqué de la elección de establecerse tan cerca de la misteriosa cripta. Y los pescadores locales que se arriesgan en las aguas infestadas de cocodrilos del Styx hablan de las desoladas islas al oeste de Pashtun y sus extrañas ruinas, de las que se dice fueron el templo dedicado a dioses que ya eran antiguos cuando los Atlantes navegaban los mares.
Mientras tanto, la gente de la Provincia de Khopshef reza a sus dioses e intenta seguir con sus vidas, extrayendo sal en el poblado de Hep-Kab o recibiendo a las caravanas procedentes del Oasis de Medjool al sur. Todo ello evitando al sol castigador a medio día y protegiendo sus hogares de los malvados por la noche.
Pero no todo va bien para la gente de esta región. El poblado isleño de Pashtun, un pueblo independiente no reclamado ni por Estygia ni Shem, se ha convertido en territorio de caza de terroríficos monstruos que acechan a los habitantes cada noche. Cada mañana los cadáveres sangrientos de sus víctimas se pueden encontrar tirados por las oscuras callejuelas del asentamiento, o bien se encuentran botes vacíos flotando en la corriente del río. Los líderes del poblado han acudido al oráculo buscando una explicación para estos ataques mortales, pero tan solo han encontrado enigmas como respuestas.
Ahora, cada mañana, mientras el sol rojo mancha el cielo del oeste, la gente de la Provincia de Khopsef mira furtivamente a las orillas esperando la llegada de un héroe que se interponga entre ellos y los horrores que acechan en la oscuridad.
Información recogida de Age of Conan